¿Esperar o empezar ya la ortodoncia? Así decidimos: una de las preguntas que más nos hacen los padres no tiene una respuesta única
«Mi hijo tiene 7 años, ¿ya necesita ortodoncia?»
«Todavía tiene muchos dientes de leche, ¿no es demasiado pronto?»
«En otro sitio me han dicho que esperemos a que los cambie todos.»
Estas son algunas de las preguntas más habituales que escuchamos en consulta. Y la respuesta casi nunca es un simple «sí» o «no».
Uno de los mayores errores en ortodoncia infantil es pensar que existe una edad concreta para empezar el tratamiento. La realidad es muy distinta: no tratamos edades, tratamos el momento biológico de cada niño y las necesidades específicas de su desarrollo.
Hay pequeños que con seis años solo necesitan revisiones periódicas y otros que, con la misma edad, se benefician enormemente de una intervención temprana. Del mismo modo, algunos tratamientos funcionan mejor si esperamos unos meses, mientras que otros pueden complicarse si dejamos pasar el tiempo.
En Narros Bosquet, clínica de ortodoncia en Galapagar, creemos que la mejor ortodoncia no es la que empieza antes, sino la que comienza en el momento adecuado. Nuestro objetivo nunca es poner un aparato cuanto antes, sino aprovechar el crecimiento cuando realmente aporta ventajas para el niño.
¿Existe una edad ideal para empezar la ortodoncia?
La respuesta es no.
No existe una edad universal válida para todos los niños.
Lo que sí recomiendan las principales sociedades científicas de ortodoncia es realizar una primera valoración alrededor de los 6 o 7 años, coincidiendo con la erupción de los primeros dientes permanentes.
Esta visita no significa que el niño vaya a necesitar un aparato.
Significa que podemos comprobar si el crecimiento está siguiendo el camino adecuado o si existe algún problema que conviene vigilar.
En la mayoría de los casos, esa primera revisión aporta tranquilidad a los padres y nos permite establecer un plan de seguimiento personalizado.
Revisar no significa tratar
Este es un concepto que nos gusta explicar desde la primera visita.
Muchos padres retrasan la revisión porque piensan que acudir al ortodoncista implica comenzar inmediatamente un tratamiento.
No es así.
En numerosas ocasiones, tras estudiar la mordida y el crecimiento del niño, la recomendación es simplemente controlar su evolución cada seis o doce meses.
Esperar también puede ser una decisión clínica.
Y, en algunos casos, es la mejor decisión.
¿Qué valoramos antes de decidir si un niño necesita ortodoncia?
No nos fijamos únicamente en si los dientes están torcidos.
Analizamos el desarrollo de la boca en su conjunto.
Entre otros aspectos, estudiamos:
- La relación entre el maxilar y la mandíbula.
- El espacio disponible para los dientes permanentes.
- La forma del paladar.
- El tipo de mordida.
- La erupción de los dientes.
- La respiración.
- La posición de la lengua.
- Los hábitos orales.
- La simetría facial.
- La función masticatoria.
Todo ello nos ayuda a decidir si debemos actuar ahora o esperar.
Hay problemas que sí conviene tratar cuanto antes
Aunque muchas situaciones permiten esperar, existen alteraciones que suelen beneficiarse de un tratamiento precoz.
Mordida cruzada
Cuando el maxilar superior es estrecho o la mandíbula se desvía al cerrar la boca, aprovechar el crecimiento puede facilitar enormemente la corrección.
En muchos casos, actuar pronto evita problemas de asimetría facial y tratamientos más complejos en el futuro.
Falta importante de espacio
Si observamos que los dientes permanentes no dispondrán del espacio suficiente para erupcionar correctamente, podemos intervenir antes de que aparezcan apiñamientos severos.
Hábitos que alteran el crecimiento
La respiración bucal, la succión del dedo, el uso prolongado del chupete o una deglución atípica pueden modificar el desarrollo de los maxilares.
Detectarlos a tiempo permite actuar sobre la causa y no solo sobre la consecuencia.
Mordidas abiertas o alteraciones funcionales
Cuando la forma de morder está condicionando el crecimiento facial, esperar demasiado puede hacer que el problema se consolide.
¿Cuándo es mejor esperar?
No todos los niños necesitan una ortodoncia interceptiva.
En muchos casos preferimos controlar la evolución porque el crecimiento todavía no ha alcanzado el momento más favorable para iniciar el tratamiento.
Esto ocurre, por ejemplo, cuando:
- El desarrollo dental sigue un ritmo normal.
- La mordida es funcional.
- El problema es leve.
- Sabemos que obtendremos un mejor resultado unos meses más adelante.
Esperar no significa perder el tiempo.
Significa elegir el momento más eficaz para intervenir.
Dos niños de la misma edad pueden necesitar tratamientos completamente diferentes
Esta es una de las situaciones que más sorprende a las familias.
Es frecuente que dos compañeros de clase tengan siete u ocho años y que uno lleve un expansor mientras el otro solo acuda a revisiones.
La explicación es sencilla.
Cada niño crece a un ritmo diferente.
El desarrollo óseo, la erupción de los dientes y la maduración facial no siguen un calendario exacto.
Por eso nunca recomendamos un tratamiento basándonos únicamente en la edad.
¿Qué ventajas tiene aprovechar el crecimiento?
El crecimiento infantil ofrece una oportunidad que no vuelve a repetirse.
Durante esta etapa podemos:
- Guiar el desarrollo de los maxilares.
- Favorecer una mordida equilibrada.
- Crear espacio para los dientes permanentes.
- Corregir alteraciones funcionales.
- Reducir la complejidad de futuros tratamientos.
No significa que todos los problemas deban resolverse en la infancia, pero sí que algunos pueden tratarse de una forma mucho más sencilla.
¿Y si esperamos demasiado?
No todos los problemas empeoran al mismo ritmo, pero algunos sí pueden hacerlo.
Entre ellos encontramos:
- Mordidas cruzadas.
- Falta severa de espacio.
- Caninos con riesgo de quedar incluidos.
- Alteraciones del crecimiento mandibular.
- Desviaciones funcionales.
Por eso insistimos tanto en la importancia de una revisión temprana.
No para poner aparatos, sino para saber cuándo será el mejor momento para actuar.
Las pruebas que realizamos antes de tomar una decisión
Antes de recomendar cualquier tratamiento realizamos un estudio completo.
Puede incluir:
- Exploración clínica.
- Fotografías.
- Escáner intraoral.
- Radiografías cuando están indicadas.
- Análisis de la mordida.
- Estudio del crecimiento.
Toda esta información nos permite explicar a la familia qué está ocurriendo y cuáles son las distintas opciones.
Nuestra filosofía: tratar solo cuando aporta un beneficio real
En Narros Bosquet creemos que cada tratamiento debe tener una justificación clínica.
No iniciamos una ortodoncia porque un niño haya cumplido una determinada edad ni porque tenga un pequeño diente girado.
Si pensamos que esperar ofrecerá un mejor resultado, lo diremos con total honestidad.
Y si detectamos un problema que conviene corregir cuanto antes, también explicaremos los motivos con claridad.
Nuestro compromiso es recomendar lo que realmente beneficia al paciente, no lo que resulta más rápido.
El papel de los padres
Los padres desempeñan un papel fundamental.
Son quienes mejor conocen a sus hijos y quienes suelen detectar los primeros cambios.
Algunos signos que conviene consultar son:
- Dificultad para masticar.
- Respiración habitual por la boca.
- Ronquidos frecuentes.
- Mordida desviada.
- Dientes que salen muy separados o muy juntos.
- Pérdida temprana de dientes de leche.
- Chuparse el dedo de forma prolongada.
- Dificultad para cerrar correctamente los labios.
Ante cualquiera de estas situaciones, una valoración temprana puede marcar la diferencia.
Ortodoncia infantil en Galapagar
En Narros Bosquet, clínica de ortodoncia en Galapagar, acompañamos el crecimiento de la sonrisa infantil mediante revisiones periódicas y tratamientos personalizados cuando realmente son necesarios.
Atendemos a familias de:
- Galapagar.
- Torrelodones.
- Collado Villalba.
- Colmenarejo.
- El Escorial.
- Las Rozas.
Nuestro objetivo es sencillo: intervenir en el momento adecuado para conseguir tratamientos más eficaces, más conservadores y adaptados al desarrollo de cada niño.
Conclusión
No existe una edad perfecta para empezar la ortodoncia, pero sí existe un momento adecuado para cada paciente.
Por eso recomendamos una primera valoración alrededor de los seis o siete años, incluso aunque aparentemente todo esté bien.
En muchos casos bastará con controlar el crecimiento. En otros, una intervención temprana permitirá corregir problemas que más adelante serían mucho más complejos.
En Narros Bosquet entendemos la ortodoncia infantil como un proceso de acompañamiento. Nuestro trabajo no consiste únicamente en colocar aparatos, sino en saber cuándo es el mejor momento para utilizarlos… y cuándo lo mejor es esperar.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor edad para empezar la ortodoncia infantil?
No existe una edad única. La primera revisión suele recomendarse entre los 6 y los 7 años, pero el inicio del tratamiento dependerá del desarrollo de cada niño y del problema que presente.
¿Todos los niños necesitan ortodoncia a los siete años?
No. Muchos solo necesitan revisiones periódicas para controlar el crecimiento y la erupción de los dientes permanentes.
¿Qué pasa si esperamos demasiado?
Algunas alteraciones, como la mordida cruzada o la falta de espacio, pueden agravarse y requerir tratamientos más complejos en el futuro.
¿Es malo empezar la ortodoncia demasiado pronto?
Sí, cuando no existe una indicación clara. Iniciar un tratamiento antes de tiempo puede alargar innecesariamente su duración sin aportar beneficios adicionales.
¿Qué problemas suelen tratarse durante el crecimiento?
Entre los más habituales se encuentran la mordida cruzada, determinadas mordidas abiertas, la falta de espacio, algunas alteraciones del crecimiento de los maxilares y ciertos hábitos orales que afectan al desarrollo facial.
¿Cómo saber si mi hijo necesita una revisión con el ortodoncista?
Si tiene entre 6 y 7 años, respira por la boca, presenta una mordida alterada, perdió dientes de leche antes de tiempo o notas que los dientes permanentes erupcionan de forma irregular, es recomendable realizar una valoración.
¿Dónde llevar a un niño para una valoración de ortodoncia en Galapagar?
En Narros Bosquet realizamos un estudio personalizado del crecimiento, la mordida y el desarrollo dental para determinar si el niño necesita tratamiento o simplemente un seguimiento periódico.
